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DESDE MI CAMA

Miraba por la ventana Y la vi tan cerca de mí, Que quise tocarla, Para ver que podía sentir

Pero era imposible, Pues lejos de mi estaba, no sentía su calor, Solo veía su resplandor.

Y la seguía mirando y mirando, Oh que hermosa, que hermosa se ve ahí. Si yo pudiera alcánzala, Me la robaría para mí.

Porqué Dios me la colocó, ¿Tan lejos de mí? Ganas me dieron de volar, Para llegar hacia ti, Pero seguía siendo imposible, seguía estando lejos de aquí.

Qué hermosa eres, decía una y otra vez, Que hermosa eres, pero lejos de mí, es que puedo observar su belleza y su resplandor, Porque muy cerca de mi jamás te pudiera ver, Y lejos de mí, es que te puedo admirar.

No todas las noches te veo, Porque hay noches que tú no estás, Sin embargo, salgo a buscarla Para ver si me puedes acompañar, Ya que me siento muy solo, cuando tú no estás

Hay noches que no te veo, Y me pregunto dónde estará, Porqué se escondes de mí, Acaso, ¿no me quieres mirar?

Con esa cara redonda Y esa luz celestial, acaso no sabes tú, que, sin ti, me mata la soledad.

Siento que Tú me llamas, Que me dices ven para acá, Pero prefiero quedarme aquí, Y admirar ese cuerpo celestial.

Gracias a Dios le doy, Por ese regalo especial, Eres una hermosa luna, Que Dios me quiso regalar.

Por eso amo mi ventana, Que me dejas ver más allá, Porque desde mi cama Es que yo te puedo admirar.

Autor: Ramón Rondón